"Copo era un perro tan blanco, tan blanco, que la gente lo confundía con una oveja, y si iba a la nieve, nadie podía verlo. Hasta que un día decidió cambiar su aspecto..."
Así que decidió pintarse de negro, pero le confundían con una oveja negra, o con un oso negro... y en la sombra nadie le veía, y tomó la decisión definitiva, ¡dejarse rayas negras!, la gente le confundía con una cebra, con un fantasma a rayas o con un oso marciano, pero ¡qué digan lo que quieran!, y Copo tan feliz.
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Un perro blanco de Ana y Andrés Guerrero. Editado por Anaya |